lunes, 17 de junio de 2013

POR UN EJERCITO SIN GENERALES, SIN CAPITANES, SIN TROPA
Gastan lo que les da la gana y nadie publica sus tropelías.
Compran aparatitos para jugar a costa de médicos, profesores y dependencia.
¿Aún siguen siendo intocables por qué puede repetir un 23F?

                                               

            Creo que lo del ejército se pasa de castaño oscuro. Cada año multiplica su presupuesto, ni puñetero caso a los recortes y escudándose en pasados compromisos siguen dilapidando dinero que no se atreve ni a concederle el Congreso en los presupuestos, pero tampoco a negarles nada. Son intocables, del mismo planeta que la iglesia católica.
            Los recortes los hacen donde más duelen pero no en el número de generales y coroneles, tampoco en las pensiones… les ascienden al retirarse para que cobren más. Al final acabarán diez capitanes mandando a un soldado a apagar un fuego en labores humanitarias. Así podrán justificar su existencia porque peligro real de invasión solamente existe en mentes calenturientas y en periodistas poco serios. Bueno y en la mente de aquel Trillo que comenzaba Al amanecer… por un islote de mierda que nos importa tres pepinos.
            Creo que es hora de abandonar Ceuta y Melilla, poblado por militares y vividores, y cuantos islotes defendemos con soberana idiotez. Islotes desiertos, trozos de roca inhóspitos que no quiere nadie ni regalados. Creo que es hora de que el ejército deje de ser un niño bonito.
            Decimos que ETA mantiene las armas pero el ejército no las ha abandonado e incluso se atrevió a sacarlas a la calle el 23F para asustarnos y que nadie se meta con ellos. No son demócratas, no respetan los presupuestos, mantienen una cadena de mando donde lo que predomina es el mando y en algunas ocasiones aquel recluta que hacia de todo para el capitán. Dejemos de ayudar a crear problemas en países ajenos donde, como decíamos ayer, solamente multiplicamos durante años las muertes de los nativos cuando aparecemos.
            No nos ha llamado nadie en Afganistán, ni en Irak, ni ahora a apoyar a los rebeldes en Siria. Dejemos de vender que son fuerzas de paz, son fuerzas opresoras que entrenan al poder para masacrar a quienes se oponen a él. ¡Y les pago yo!
            Me gustaría que preguntase alguien qué prefiere si unos buenos médicos y profesores o un F18 para que jueguen cuatro militares con ellos y a veces se estrellen solitos. Dejemos de vender milongas, debemos restringir nuestro ejército hasta hacerlo desaparecer. Dejemos de vender armas para multiplicar las guerras. Dejemos de pensar que el ejército se ha hecho bueno porque la prensa ha acabado convirtiendo el miedo de la transición en opinión no razonada. Gastan lo que les da la gana, no participan del sacrificio de los españoles y además se unen a ese grupo de salvapatrias que nutren Aznar y sus adláteres.
            Evidentemente soy partidario de suprimir el ejército. Nadie nos va a invadir. Si no es posible al menos que se supriman los contratos de compra de superaviones que nadie necesita. Nadie justifica los gastos que produce el ministerio de defensa al margen de sus presupuestos. Nadie les pide cuentas porque en el fondo siguen siendo tratados como la reserva de las esencias patrias que acudirán a defender el sacrosanto espíritu español encarnado en los sucesores de Franco.
            Algún periodista podría contar el día a día de ese ejército tan querido de los españoles… acabaría querido por cuatro gatos mal avenidos.


Nota: Mañana no podré aguantar el recordarle a la infanta si tiene alzheimer o si eran suyas esas propiedades que alguien en hacienda se chivó de que habían declarado vendidas…

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