martes, 11 de junio de 2013

LOS PROBLEMAS GRAVES EN SANIDAD PARA LA PÚBLICA
Pero la sanidad privada farda de su mejor gestión.
Hacer negocio con la sanidad acabará con la calidad de los servicios que hoy disfrutamos.
           
                            
            Hoy he estado en contacto con las mutuas que gestionan de forma privada la sanidad. Ofrecen por una cuota mensual no muy alta unos servicios a la carta, sin colas y sin las esperas de la seguridad social. Muchas personas, desconociendo la calidad de la medicina pública, contratan sus servicios para separarse del común de los mortales y tener un trato de privilegio en muchos aspectos.
            El problema aparece cuando las personas tienen una enfermedad grave o necesitan algún tratamiento costoso. Estas entidades tan afamadas se esmeran con sibilina mala leche en encauzar a los enfermos hacia la seguridad social, las dolencias graves a la medicina pública, con los gastos desorbitados que suponen, mientras ellos continúan ingresando sus cuotas sin apenas gastos. Yo me forro y tú pagas los desperfectos graves.
            Ponen cuantas trabas se les ocurren para conseguir que el enfermo tenga claro que su salud está en muy buenas manos en un hospital público. Y no solamente se aclara la persona sino que es verdad que no existe un servio mejor que la pública cuando las cosas se tuercen y los problemas son costosos de resolver.
            La mayoría de los médicos que atienden en estas mutuas son profesionales de la medicina pública que buscan un sobresueldo en la privada. Con el paro que existe en España ¿nadie ha visto lo que vemos todos cada día? Tienen un sueldo razonable pero doblan su trabajo, si están descansados que trabajen más horas pero no pueden poner su consulta privada o atender dos consultas a la vez. Repartamos el trabajo… No hablemos del control de los ingresos en las consultas privadas que, como otras profesiones liberales, acaban siendo opacas para hacienda.
            Tenemos un sistema sanitario muy bueno pero perfeccionable. No empeoremos el sueldo de los trabajadores pero controlemos con eficacia su horario laboral y terminemos con la dualidad que exponíamos. A las mutuas privadas, igual que ellas hacen cuando quiere una persona enferma apuntarse, pongámosles una tasa cuando alguno de sus pacientes enfermos se traslade a la seguridad social.
            En la enseñanza sacan pecho también con su eficacia pero recurren a las mismas estratagemas. En los barrios marginales no hay concertada, los grupos minoritarios conflictivos o los emigrantes pisan poco sus aulas y los alumnos con dificultades severas de aprendizaje son derivados con generosidad a la pública para que papá estado lo solucione. Nos parece bien que el Estado atienda cuantos problemas surgen pero lo que no podemos admitir que encima la enseñanza privada saque pecho fardando del coste de sus servicios…

            Ahora que tenemos una sanidad presentable no dejemos que nos la vayan robando lentamente con los recortes…

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