NO ME VIGILEN, YO NO TENGO
ARMAS QUÍMICAS
Cada día los ciudadanos estamos más desprotegidos y somos un
poco menos libres.
Quiero que Snowden llegue a Ecuador y haga una butifarra a
Estados Unidos.

Últimamente
todos nos vamos dando cuenta de que el respeto a la intimidad y a la privacidad
es un cuento chino que se saltan los estados, ayuntamientos y empresas privadas
cuando les sale de las narices. El otro día vu una película en la que se sigue
el rastro de una persona por el mundo a base de cámaras de vigilancia y se
mueven más deprisa los perseguidores que el que huye. Estoy seguro de que todos
estamos bien controlados y que cualquier anomalía o salida de lo normal se
detecta, se investiga y, si es preciso, se persigue legal o ilegalmente.
Edward Joseph Snowden tiene treinta años recién
estrenados y su delito es haber cumplido como ciudadano su obligación,
denunciar los delitos de su gobierno, EEUU. En el corazón de la Agencia de Seguridad
Nacional americana existe un grupo selecto de piratas informáticos y espías,
poco conocido, cuyo objetivo son los enemigos de Estados Unidos en el
extranjero. A partir de aquí todo está bien. Si lo hace otro país en Estados
Unidos es terrorismo y acaban en Guantánamo los sospechosos, si lo hacen ellos
es por la seguridad del planeta. Estos, como en España los políticos, también
tienen diferentes varas para medir la justicia.
Me admiran estas
personas que arriesgan su vida acomodada, su seguridad y su tranquilidad para
denunciar injusticias. No son pobres, son personas ricas, con una vida estable
y con su futuro más que resuelto. Lo que os digo…envidia me dan, lo mismo que
me infunden respeto quienes se atreven a enfrentarse al todopoderoso gigante
norteamericano que es el dios que imparte los principios de justicia y ética en
el mundo. Cargado de bombas atómicas persigue a quienes quieren tener una…
ellos son buenos, los otros son malos y los carnets los reparten ellos.
Las
redes sociales están llenas de espías que vulneran la privacidad sin preguntar
al juez, aunque da lo mismo porque estos jueces dan permisos cuando les
interesa a los poderosos. Nuestros móviles son de acceso permitido a la menor
sospecha y desconocemos hasta donde están nuestras casas, calles y personas
vigiladas. Me siento mal porque los ciudadanos ven normal que te graven en la
calle, en la tienda, en medio de un beso o con las tetas bronceándose en la
playa. Deben existir límites, debemos ser guardianes de la poca intimidad que
nos queda, tenemos que pedir leyes que protejan a los ciudadanos porque no
todos tenemos armas químicas para detonarlas mañana en el metro.
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