domingo, 7 de julio de 2013

CRECEN LOS SANTOS Y LOS MILAGROS


Se cura el parkinson o desaparece un aneurisma por alguien que volvió de la muerte.
El OPUS tiene un santo y ahora un aspirante, no hay como ser pobre y desahuciado para que les nombre santos.
Voy a cambiarme el apellido porque ya veo a Kiko Argüello en los altares y no quiero enchufes para el cielo.

                              

            Ya veo yo que no solamente pasa con la justicia y con el trato a los golpes de estado, también lo santos surgen donde se le antoja a quién tiene intereses. Es casualidad que los dos santos, y el que se pone a la cola, estén en lo alto de una jerarquía clasista, machista, encubridora y con negocios turbios en su banca.
            Juan Pablo II curando el parkinson a una monja y ahora haciendo desaparecer un aneurisma cerebral a una costarriqueña. Todos sabemos de la santidad de este papa con sus campañas a favor de la propagación del SIDA en África y América Latina prohibiendo y condenando el uso del preservativo. Sus detalles de comprensión con los pecadores que tuvieron la mala suerte de no acertar a elegir su pareja para toda la vida, excomulgándoles para que no puedan padecer los rigores del cielo. La banca que el controlaba invertía en empresas que fabricaban preservativos y guardaba silencio o escondía a sus curas y obispos que habían cometido delitos sexuales. Tantos milagros hizo que nos parece extraño que hayan tardado tanto en canonizarle porque no hay en el mundo persona más humana, sacrificada y entregada a los demás que su santidad.
            Al otro santo, al que nos vendieron con cara de bueno, y que tuvo el valor que convocar un lavado de imagen con el concilio Vaticano II, le han liberado de la necesidad de un segundo milagro y le han puesto en el mismo día que al anterior para no abusar de los milagros y que el mundo se asuste y hagan cola para que les curen.
            El tercero que va camino de los altares es de mis preferidos. Álvaro del Portillo, número dos del Opus Dei. Todos sabemos que no es una secta el Opus, todos sabemos que sus colegios no son clasistas, ninguno duda que sus miembros trabajan en lo barrios del otro lado, donde domina la pobreza, todos sabemos que no pintan nada en Roma y que son criticados por envidiosos sin ninguna razón. Ya ungió dios a su fundador, Escrivá, con la santidad, ya era hora que su sucesor vea reconocida su abnegación por el género humano.
            Ya me veo en problemas y voy a cambiar mi apellido porque con los méritos de Kiko Argüello cualquier día me veo con mi apellido en los altares. No quiero recomendaciones para el cielo porque me gusta pensar que es un gran hombre que proclama que hay que tener los hijos que vengan, follando naturalmente, sin pensar que indios, chinos, bolivianos y africanos nos pondrían en una población que no soportaría su peso la Tierra. Pero crecerán los creyentes camino del cielo.

            Si el cielo está cerca del sol, la luna y las estrellas quizá escuchen el sonido de mis quejas.

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