Se cura el parkinson o desaparece un aneurisma por alguien
que volvió de la muerte.
El OPUS tiene un santo y ahora un aspirante, no hay como ser
pobre y desahuciado para que les nombre santos.
Voy a cambiarme el apellido porque ya veo a Kiko Argüello en
los altares y no quiero enchufes para el cielo.


Ya
veo yo que no solamente pasa con la justicia y con el trato a los golpes de
estado, también lo santos surgen donde se le antoja a quién tiene intereses. Es
casualidad que los dos santos, y el que se pone a la cola, estén en lo alto de
una jerarquía clasista, machista, encubridora y con negocios turbios en su
banca.
Juan
Pablo II curando el parkinson a una monja y ahora haciendo desaparecer un aneurisma
cerebral a una costarriqueña. Todos sabemos de la santidad de este papa con sus
campañas a favor de la propagación del SIDA en África y América Latina
prohibiendo y condenando el uso del preservativo. Sus detalles de comprensión
con los pecadores que tuvieron la mala suerte de no acertar a elegir su pareja
para toda la vida, excomulgándoles para que no puedan padecer los rigores del
cielo. La banca que el controlaba invertía en empresas que fabricaban
preservativos y guardaba silencio o escondía a sus curas y obispos que habían
cometido delitos sexuales. Tantos milagros hizo que nos parece extraño que
hayan tardado tanto en canonizarle porque no hay en el mundo persona más
humana, sacrificada y entregada a los demás que su santidad.
Al
otro santo, al que nos vendieron con cara de bueno, y que tuvo el valor que
convocar un lavado de imagen con el concilio Vaticano II, le han liberado de la
necesidad de un segundo milagro y le han puesto en el mismo día que al anterior
para no abusar de los milagros y que el mundo se asuste y hagan cola para que
les curen.
El
tercero que va camino de los altares es de mis preferidos. Álvaro del Portillo,
número dos del Opus Dei. Todos sabemos que no es una secta el Opus, todos
sabemos que sus colegios no son clasistas, ninguno duda que sus miembros
trabajan en lo barrios del otro lado, donde domina la pobreza, todos sabemos
que no pintan nada en Roma y que son criticados por envidiosos sin ninguna razón.
Ya ungió dios a su fundador, Escrivá, con la santidad, ya era hora que su
sucesor vea reconocida su abnegación por el género humano.
Ya
me veo en problemas y voy a cambiar mi apellido porque con los méritos de Kiko
Argüello cualquier día me veo con mi apellido en los altares. No quiero
recomendaciones para el cielo porque me gusta pensar que es un gran hombre que
proclama que hay que tener los hijos que vengan, follando naturalmente, sin pensar
que indios, chinos, bolivianos y africanos nos pondrían en una población que no
soportaría su peso la Tierra. Pero
crecerán los creyentes camino del cielo.
Si
el cielo está cerca del sol, la luna y las estrellas quizá escuchen el sonido
de mis quejas.
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