LOS JUECES SE VENDIERON SIN
COMER LENTEJAS
Recordad: más peligroso robar una gallina que un millón de
euros.
Ya han sancionado al juez que se atrevió a encarcelar a un
banquero. Garzón sonríe.
Mientras al país
ayer lo mantenían desinformado y hoy le adormecían con el morbo del dolor y la
desgracia de las victimas de Santiago han suspendido al juez que metió en la cárcel
por unas horas a Blesa, aquel que pago el doble de millones de euros por una
cosa con dinero que acabaremos pagando todos. Blesa con su sonrisa disfrutando
de ver como otro juez, cual Garzón, es apartado de la vida pública y de paso
asustar a los que ejercen ese muermo de justicia en la que solamente creen los
políticos.
El otro día
recordaba, con Llamazares, que es más peligroso en España robar una gallina que
apoderarte de 50 millones de euros del erario público, en forma de comisiones
que encarecen las obras pues en el precio ya está el soborno.
Rajoy, Mato y
su pareja, Cristina y su apuesto príncipe, Griñan y Chaves, el rey y Corina,
Blesa y el socio de Urdangarín, Matas, Barberá, Camps… todos en la calle riéndose
de quienes buscan pruebas y decapitando a quienes intentan llegar a ellos
porque saben que algo huele mal en el corrillo de los partidos políticos. Mientras esto sucede acribillan a multas y
amenazan con la cárcel a personas que ocupan una finca militar con caballos
pidiendo que se reparta la tierra entre quienes no tienen trabajo, esos son los
mafiosos y los terroristas que quieren acabar con la propiedad privada de los
ricos para darles un poquito a los que les falta casi todo.
Nuestra
justicia es lenta y, por lo tanto, muy mala: condena a los inocentes a esperar
el juicio durante años. Nuestros jueces son corruptos cuando llegan arriba, van
con el carnet del partido en la boca y no se atreven a soltarlo por si en él
está el precio de su poltrona. El Constitucional y el Supremo han perdido su dignidad,
obedecen consignas partidistas y no les queda credibilidad. No hay
independencia para juzgar a los poderosos, ricos o políticos, y solamente
ejercen su compromiso ético cuando les cae en sus manos un Bretón que conmueve
al personal con su horrendo crimen o un violador confeso que no forma parte del
clero.
El Papa se
saca la fotografía con los indignados de las favelas de Brasil, Rajoy,
Rubalcaba, los reyes y hasta Cayo Lara corren a Santiago para salir en el
retrato. Algo huele mal cuando se juntan tantos en torno a un problema en el
que no tienen ninguna posibilidad de arreglar nada. ¿Quizá buscan votos con la
tirada? ¿Qué pintan en un sitio donde estorban, más que ayudan, para investigar
las causas y hacer volver a funcionar los trenes? El rey o Rajoy con 100
alrededor explicándoles porque pasó lo que pasó… ¡cómo llama es este país, con
la ayuda de los medios de comunicación, la carnaza y el dolor ajeno.
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