Egipto me tiene confundido. Sólo Israel podría aclarármelo y
no tiene muchas ganas.
Si eres mi amigo te ajunto si no te monto un pollo.
Estaba
comentando el gran acontecimiento, inspirado por los países occidentales para
alcanzar su democracia aquellos desgraciados que viven al norte de África, de la PRIMAVERA ÁRABE.
Los
que no se movieron porque no interesaba a los poderes económicos siguen en su línea.
Marruecos con su rey, amigo del nuestro, cometiendo fechorías entre los suyos y
maltratando al pueblo saharaui. Mali invadido por los franceses porque aparecían
elementos poco gratos. Irak, Libia, Afganistán, Palestina en la miseria más
absoluta como premio a nuestros arreglos.
Qatar,
Kuwait, Arabia Saudita, Omán y otros emiratos, dictaduras excluyentes y
malvadas, viento en popa suministrando armas, junto a Israel a cada conflicto
que se cruza en el camino. Irán, Egipto, Turquía, Jordania o Túnez controladas
desde una manejable distancia.
No
pillo como funcionan estos defensores de la democracia. Debe ser democracia
cuando votan, pero solamente cuando votan lo que a ellos les parece bien. Si
son amigos no hace falta que voten, ya se sabe que son buenos. Si no les hacen
puntual caso son enemigos y posible refugio de terroristas internacionales. Luego
la cirugía se encarga de operar las partes que molestan.
Me
ha enrollado para llegar a Egipto, a la plaza Tahrir.
Montaron
un pollo de mucho cuidado para expulsar a un dictador. Votaron mejor que la
mayoría de los países que fardan de democracia. Ganaron unos señores que se
desviaron hacia las creencias musulmanas, en tierra de musulmanes (otra cosa
sería si se desvían hacia el catolicismo en España). A mi no me caen bien, así
desde fuera, pero ganaron para gobernar. Los demócratas de la primavera árabe
volvieron a la plaza para pedir reformas y que se vaya el presidente elegido.
Aparecen los militares, pegan un puñetazo en la mesa y a tomar por el culo la
constitución, la democracia, la libertad y la primavera… En la plaza emblemática
lo celebran como un triunfo. Cada día estoy más convencido que cada país tiene
sus tiempos y que cuando los intereses occidentales o de Israel salen a pasear todos
agarran una pulmonía mala, una pulmonía de primavera.
Yo
ya no se de que lado estoy. ¿Tengo que saltar porque unos militares, amigos del
dictador, echan a un presidente elegido?
Me
gusta más la primavera de las flores que van visitando inocentes mariposas
llenas de mensajes de esperanza.
Mañana prometo reírme cuando vaya
escribiendo.

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