HE DEJADO DE PEDIR UN DESEO A
LAS ESTRELLAS
Este primer mundo, del que formo parte, es el responsable de
la destrucción de la Tierra.
Lo pobres del mundo no tendrán oportunidad de robar el
bienestar al Planeta.
Olvidaremos el cambio climático mirando la nariz de Pinocho,
Arenas o Cospedal.

Cada
día los ricos tienen más y cada día hay más muertos de hambre. Cada día hay más
personas a las que educamos para pensar y que ven con infinita tristeza que el
mundo solamente está construido para unos pocos que se han apropiado de la Tierra y tienen el firme
propósito de destruirla rápidamente, de forma democrática y en libertad,
naturalmente.
He
dejado de pedir que los gobiernos, y a quienes les mandan, que cuiden el
Planeta, que cambien su forma de conseguir energía, que respeten los bosques,
que las energías renovables sean la inversión del mundo para no destruirnos,
que cuidemos a los países que despiertan porque nosotros, el primer mundo,
hemos comido y seguimos comiendo el 99 % de los bienes de la Tierra. Alguna vez voté, contra
mis ideas, a quienes defendías estas causas pero a fuerza de ver como trajinan
los ricos con sus tajadas he desistido de votar y de pedir ese cuarto deseo a
las estrellas.
El
grosor de la nariz de Pinocho, como se les quede este miembro a Cascos y a
Arenas mañana o como se deformará gradualmente el rostro de Cospedal pasado
mañana, es un asunto menor. Una fotografía de miles de personas viviendo
durante años en el desierto, una cifra de 1000 millones de personas que padecen
hambre, hambre de morirse, no mal nutriciones de ven que te doy comida en el
banco de alimentos, un Planeta que destruye sus casquetes polares y escupe
sobre su supervivencia son temas para que no se dejasen en el olvido y ya hemos
desistido de hablar de ellos y, algunos como yo, hasta de contárselo, en esta
noche, mágica a las estrellas.
Si
los chinos, los indios, los africanos, los americanos del sur, los chabolistas
y los muertos de hambre piden su parte de Tierra para cargársela necesitaríamos
100 tierras porque unos occidentales que se creían muy listos están acabando
con ella.
Si
como Costa Rica quitamos los ejércitos e invertimos en naturaleza, si muchos países
se empeñaran en energías sanas, si la riqueza se fuera lentamente repartiendo
por el egoísmo de evitar que nos invadan, si se prohibiera contaminar la Tierra con los combustibles
fósiles… quizá fuera posible volver a pedir a las estrellas un sueño…
No sólo nos distraen los ministros de Rajoy y el peñón de Gibraltar...
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