jueves, 15 de agosto de 2013




                                  


SIENTO VERGÜENZA DE SER UN POCO DEMÓCRATA
En Egipto los golpistas son hermanitas de la caridad.
Si algo no me gusta cojo al ejército me cargo el chiringuito y volvemos a comenzar, hasta que les toque a los míos.
                                 

Hace unos meses Israel, acompañado de sus cómplices EEUU y Europa, decidió que no era seguro para ellos el gobierno de Mubarak y aprovechando los movimientos de la primavera árabe se pusieron a la cabeza de los movimientos democráticos. Llenaron las plazas de Egipto de manifestantes que consiguieron la dimisión del presidente. Un año después fue condenado a cadena perpetua por los muertos que hubo en la represión de las manifestaciones. Fin de la primera parte.
Llega la democracia. Partidos, campaña electorales, votaciones reconocidas mundialmente como limpias y victoria de la Hermanos Musulmanes. Es una organización política fundada en 1928 que basa su programa en el Islam. No engaño a nadie, como hizo Pinocho con descaro. Intentaron llevar a cabo el mandato que el pueblo, con sus votos, les otorgó. Pero iban muy deprisa. Fin de la segunda parte.
Israel no podía aguantar un gobierno islamista con un poderoso ejército de vecino y comenzó a mover sus democráticos hilos. El gobierno no es democrático porque no hace lo que me gusta a mí. Movilizaciones apoyadas con dinero occidental volvieron a llenar las plazas esperando una matanza que robara la legitimidad a Morsi, el presidente democráticamente elegido por el pueblo. Su tranquilidad defendiendo su ideario y la constitución hizo necesario acudir al amigo de los demócratas cuando no les gusta lo que pasa: la fuerza. El ejercito en la calle: fin de la tercera parte.
Morsi encarcelado, los militares en el poder, un gobierno títere de conveniencia en el que hasta se apunta un premio nobel de la paz, no merecen mayúsculas algunos premios, devuelven la DEMOCRACIA  a Egipto. La prensa occidental no habla de golpe de estado, los militares no son asesinos que se cargan la constitución, los malos son los Hermanos Musulmanes que no quieren pactar con golpistas y desean defender la legalidad. Los militares son unas hermanitas de la caridad que se sacrifican por mantener un Egipto laico y amable con occidente, pero unas hermanitas de la caridad que han nombrado su gobierno, con la democracia de sus veinte votos. Fin de la cuarta parte.
Lo Hermanos Musulmanes salen a las plazas a pedir, pacíficamente, la libertad y reposición de su presidente. Se mantienen más de un mes protestando. Amenazan los militares con desalojar las plazas. Antes eran democráticas, ahora con seres abducidos por la religión que ponen en peligro la estabilidad de Egipto. Ultimátum: o se van de las plazas o les corremos a gorrazos con nuestros tanques y metralletas. Fin de las bromas.
El ejercito de hermanitas de la caridad que nunca pensó en dar un golpe de estado, demócratas hasta la médula como lo demuestra que entre ellos nombraron otro gobierno, se ha cansado de tener las plazas llenas. Han decidido desalojarlas a tiros, no es broma, 278 muertos contabilizados, miles de heridos y la ley abierta a que supriman a quien les de la gana en la más absoluta impunidad. Tan fácil como entrar en tu casa y hacerte desaparecer. Es lo bonito de los militares que caen bien a los occidentales y a Israel.
En otros países por mucho menos se han dado armas a la oposición para cargarse gobiernos en nombre de la democracia. En Egipto hemos visto la cara bonita del capitalismo, dejan a los ciudadanos armados con piedras defender su democracia luchando contra los tanques golpistas que eran poco golpistas para la prensa occidental. Yo pensaba que eso solamente pasaba en Palestina.

Y sentía vergüenza de Pinocho y la Cospedal

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