EGIPTO, CUANDO SE PISA LA ESPERANZA
Ya tenemos otro país lleno de bombas y de muertos.
Occidente se cargó el gobierno legítimo y propició un golpe
de estado. Muchos murieron defendiendo su democracia, olvidados, y ahora buscarán
venganza…

Su
principal fuente de ingresos era el turismo que ha sido exterminado para ayudar
a que nuestro Pinocho saque pecho con la recuperación económica porque muchos
de sus turistas han buscado nuestro sol y nuestros buenos precios. Tenían un
presidente, Mubarak, que llevaba treinta años en el poder y que se defendía
lejos de las ideas y costumbres de lo que nosotros llamamos democracia. El país
tenía desigualdades, injusticias manifiestas, analfabetismo femenino por encima
del 50 %, pero tiene una esperanza de vida alta, en torno a los sesenta años, y
una dependencia de la tiranía de la religión que no nos es ajena a nosotros en
estos momentos.
Aquella
alabada primavera árabe acabó con el poder del llamado dictador, que lo era, y
propiciaron unas elecciones libres, controladas por los occidentales que tienen
el libro de la sabiduría, y eligieron un parlamento y un presidente. Mohamed
Morsi, el presidente elegido con libertad según el libro de occidente no les
gustó a las potencias occidentales porque pretendía “imponer” un gobierno islámico
como había prometido en la campaña electoral.
Debieron
advertirle que una cosa era prometer en
el programa electoral y otra hacer lo que se ha prometido. Debieron enviar a
Pinocho para que con toda claridad viera los beneficios de tan sabía costumbre,
prometer y hacer lo contrario de lo prometido. Morsi debió encontrar raro eso
de prometer y no cumplir y tiró por el camino recto a llevar a cabo sus
reformas. Loco engreído se creyó con poder para desobedecer a sus sabios
consejeros e inmediatamente se agitaron las plazas, nuevamente occidente, y los
militares sacaron los tanques a la calle y derrocaron al presidente que había
elegido la mayoría absoluta de los egipcios.
No
solamente lo derrocaron, que estaría bien por intentar hacer lo que había
prometido y para lo que fue votado, sino que lo encarcelaron, le nombraron
terrorista y a sus seguidores los persiguieron, los asesinaron y les declararon
fuera de la ley. Su partido, los Hermanos Musulmanes, fue declarado ilegal y
peligroso. Decidieron hacer una nueva constitución porque había que arreglar
aquel golpe de estado con una sorpresa democrática. Volvieron a votar y con el
40 % de votantes quedó aprobada y lista para lavar la cara a los militares en
el poder.
Los
periódicos, las televisiones, los gobiernos de occidente, unánimemente,
aplaudieron el golpe de Estado. ¡Qué jeta la de esos egipcios que quieren hacer
lo que les da la gana en su tierra! ¡Viva la democracia! Que consiste en hacer
lo que le viene en gana a los occidentales que tienen intereses en su canal y
en conseguir vecinos amigos para su protegido Israel.
Ya
tenemos el comienzo de un nuevo Irak, Afganistán, Siria, Libia… cuando aparecen
los muertos y las bombas solamente piensan… si ya lo decíamos nosotros que son
terroristas, que si les pones en orden se dedican a hacer cosas malas…
La
luna llora porque el tiempo se detenga y no se perpetúe la espera de aquellos
pueblos que quieren gobernarse sin el yugo de Israel y de occidente.
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