lunes, 13 de enero de 2014

SHARÓN DEBERÍA SER JUZGADO POR SUS CRÍMENES
Es verdad que ayudó a expulsar a los palestinos de sus tierras pero creó Israel.
Es verdad que provocó guerras pero era para demostrar quien manda allí.
Julia Navarro debería escribir la segunda parte de su libro para hacer justicia a Palestina.

                          En 1982, unos 2 mil palestinos murieron en la matanza de Sabra y Chatila. Una investigación responsabilizó a Sharon de lo ocurrido. (FOTO REUTERS)
                                  Matanza de Sabra y Chatila, 1982, Sharón andaba en su salsa.

            Hace unas semanas leía, con muchas reservas, el libro de Julia Navarro que trata sobre la creación del estado de Israel: Dispara, yo ya estoy muerto. Me gusta como escribe, es una narradora entretenida, a veces tierna y su relato engancha. Mis reservas son las que tengo siempre cuando se trata el tema de Israel, son siempre los perseguidos, los mártires, los maltratados por el Zar y por el comunismo, por Hitler y hasta por la España de los reyes católicos.
            Entiendo que son una secta cerrada que se ha mantenido unida en torno a unas creencias y que se han negado a integrarse, sus razones tendrán, en las sociedades en las que han constituido una minoría significativa. Su poder económico ha provocado reacciones violentas contra ellos hasta que finalmente parecen haber hallado la manera de controlar el mundo a través del dinero. El poder económico de los judíos americanos está más allá de lo que podamos demostrar o imaginar.
            Julia Navarro cuenta una historia hermosa de relaciones personales pero olvida que de ese cuento de las mil y una noches ha surgido un conficto impresentable que ha causado infinidad de muertos. Aquellos judíos que van llegando a Palestina sin patria, y comprando posesiones, han acabado expulsando a los palestinos de su tierra, les han convertido en esclavos de su poder económico y les asfixian con nuevos asentamientos y represalias en cuanto levantan la voz. Israel saca sus tanques a la calle para luchar contra las piedras que arrojan con fe los palestinos.
            Toda la televisión enseñándonos a Ariel Sharón como una persona sobre la que se dividen las opiniones. Serán las del PP y las de EE.UU. y sus amiguetes que viven bajo el yugo del poderío económico de los judíos americanos las opiniones disidentes. Para la mayoría de las naciones del mundo es un criminal de guerra, una persona que ha provocado miles de muertos con sus actitudes provocativas contra los palestinos y los países árabes que les rodean, un general que ha logrado imponer por la fuerza sus fronteras(de un país que no existía) a quienes consideran que son un peligro para su seguridad. Ellos pueden tener bombas atómicas y ejércitos poderosísimos pero sus vecinos deben estar controlados para que nunca puedan levantar la voz por si aparece un nuevo Sharón (podían preguntarle a Siria…).
            Nuestro ministro de exteriores marcando el paso, nuestros jefes de estado y de gobierno mostrando su dolor. ¿Por qué será que algunos crímenes no se olvidan y en otros se pasa página rápidamente sin preguntar?

            La luna, aunque guarde silencio, siempre vive pendiente de las sorpresas. Aquellos buenos judíos que llegaban a Palestina y se hacían amigos de los que allí vivían, en la novela de Julia, hoy masacran al pueblo que allí les acogía, levantan muros, invaden sus tierras y les condenan a la miseria. Si algún día protestan ya se encargarán los periódicos occidentales de vender el terrorismo salvaje de los musulmanes o sus servicios secretos de hacerlos desaparecer antes de que lo intenten.

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