VER AHOGARSE A UN SER HUMANO
CON UN BARCO AL LADO
Si pensamos un poco tenemos que sentirnos muy mal.
Sobra comida en el Planeta para evitar las migraciones y
para alimentar a estos valientes que persiguieron un sueño provocado por
nuestras televisiones.

Es
difícil vivir con tantas contradicciones. Tengo la suerte de disfrutar de mucho
más de lo que necesito y me creo con derecho a criticar a aquellos a los que
les sobra mucho más que a mí. El sentimiento de posesión sobre lo nuestro nos
hace extremadamente egoístas y siempre encontramos excusas en el sistema
capitalista para descargar las responsabilidades en los otros al mismo tiempo
que nos sentimos un poquito culpables, pero solamente un poquito.
Nos
hacen leer que el mundo produce alimentos para muchas más personas de las que
habitamos el planeta pero nadie se preocupa de distribuirlo para que llegue a
todos los que pasan hambre y se mueren por no tener lo básico. Los organismos internacionales
han perdido el sentido de la justicia y solamente se dedican a que no se
enfaden los poderosos dueños del mundo.
Este
repentino mea culpa viene un poco a cuento de lo que ha pasado en Ceuta.
Ninguno de esos muertos estaría ahí si tuvieran comida suficiente en su país,
nadie deja a su gente y su ambiente familiar y social si tiene cubiertas sus
necesidades básicas (muy básicas). Quizá algunos, engañados por la televisión
del primer mundo, quieran vivir mejor pera no pienso que sean esos subsaharianos
que se ahogaron frente a unos guardias civiles que les disuadían de seguir
nadando con fusiles que lanzaban balas de goma.
Ahora
con la crisis sale el odio más racista hacia aquellos que vinieron para ocupar
el último peldaño del empleo, el que hace años nadie quería. Ya no nos llama la
atención el extranjero que recorre nuestras basuras en busca de cartón, de
comida o de ropa. Yo estoy admirado de su paciencia porque me imagino a una
familia sin ingresos y con hijos esperando en una habitación en condiciones
infrahumanas los cinco euros de recaudación de la mañana. Y estos ya están
dentro, han caído en el paro o no tuvieron la suerte de tener nunca un contrato
legal de trabajo.
Hoy
me contaban como la policía a través de su emisora comunicaba que había
limpiado de vendedores ambulantes la calle principal y que se habían apoderado
de dos fardos (de películas o bolsos) e impuesto dos multas a los ilegales
vendedores. Nos engañan con las mafias que les explotan pero estos extranjeros
no son personas que tengan unos ingresos como para ser perseguidas…
Los
que nadaban en Ceuta (normalmente muy deficientes nadadores) hacia su sueños
venían directos a nuestras basuras o a la explotación ilegal por desaprensivos.
No eran asesinos para que al ver que se ahogaban les lanzaran pelotas de goma
para disuadirles, no se puede quedar uno en la orilla viendo ahogarse a las
personas teniendo medios para salvarlas. Es un delito tipificado en nuestro
código penal, pero solamente debe tratarse de cuando son personas las que se
ahogan y esos negros subsaharianos solamente eran terroristas peligrosos de una
especie prehumana que querían invadirnos y violar nuestras sacrosantas
fronteras.
Las
cuchillas, las balas disuasorias, el verles ahogarse con un barco al lado y
observar los cadáveres y heridas que provocan ya no nos conmueven. Estamos
insensibilizados, preferimos movilizar a medio país para defender una semilla
que podría llegar a ser humana que tender una mano para salvar a unos jóvenes
de veinte años, humanos, que sienten como nosotros y tenían toda una vida por
delante.
Un
ministro de la secta opusdeistica lidera esta cruzada de buena voluntad que va
minando nuestras libertades y poniendo impedimentos para que sobrevivan los que
están al otro lado. Yo estoy es este lado y no puedo por menos que sentirme
mal, muy mal. Ya que posiblemente no haré nada al menos quiero no perder este
sentimiento y sentirme culpable de pertenecer a esta sociedad que ignora y
condena a muerte a quienes no tienen la suerte de haber nacido en este lado.
Ojo: Egipto, Irak, Afganistán,
Venezuela, Líbano, Libia, Mali, Siria. Nos hemos acercado a robarles lo poco
que tienen y hemos provocado inestabilidad y muertos. ¿No se puede intentar
gastar ese dinero en erradicar el fantasma de la pobreza…? La luna me cuenta
que las fábricas de armas andan apuntándome por terrorista… a callar.
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