miércoles, 15 de enero de 2014

FISCAL: PERSONA QUE DEFIENDE A LOS ACUSADOS
Pero solamente si son ricos, tienen secretos guardados y están bien relacionados.
Este país ya no es lo que era… hasta los fiscales se han convertido de lobos en ovejas.

                                  
                         

            Las cosas están cambiando. Los conceptos comienzan a estar difusos. El significado de las palabras es cada día más poliédrico (apúntate esa chulada, jejeje). Ya no estoy seguro de significado de algunas muy sencillas.
            Fiscal era para mí la persona que acusa en un proceso penal. En los juicios a los que he asistido siempre era una persona con muy mala leche que intentaba cargar el mochuelo al procesado sin ninguna piedad. He llegado a odiar a muchos fiscales por el daño que intentaban hacer o hacían a amigos míos. Cuando Franco estaba vivo el concepto de fiscal estaba más claro y su mala leche con mis amigos era una tragedia. Buscaban la cárcel con una animosidad que parecía otorgarles ascensos.
            El fiscal es la persona que debe presentar las pruebas ante el juez para que el delito se castigue. El juez es el que determina si un acusado es o no culpable tomando como base las pruebas que presenten ambas partes, el denunciante, por medio del fiscal, y el acusado, a través de su defensor.
            El fiscal del caso Blesa tuvo un ictus y acabó acusando al juez y apartándole del caso por mandar a su presa a la cárcel como medida preventiva para que no destruyera más pruebas. Llevaba meses con tiempo para destruirlas y sin que nadie se atreviera a meterle en cintura. Blesa es poderoso, atesora secretos mil de lo que hicieron los políticos con el dinero de caja Madrid, y el fiscal, funcionario público, no quiere líos con un partido que tiene mayoría absoluta y con sus amigos. El juez, Elpidio José Silva, anda buscando trabajo en la televisión porque sabe que no le perdonarán su atrevimiento. Con cualquier ladronzuelo hubiera quedado bien la prisión pero con una persona importante es impresentable, incluso demostrar con sus mensajes que es culpable.
            El fiscal del caso de la infanta, la de las cuatro reglas pendientes, ha sufrido una demencia transitoria y se ha creído que era el abogado defensor. Tan profunda ha sido la transformación que ha acusado al juez Castro de conspiración contra la infanta. Esta muy feliz, toda la vida persiguiendo criminales y chorizos de tres al cuarto para mandarles a prisión y, de repente, se ha sentido, cual superman volador, realizado al luchar por la libertad de una infanta que podía ser princesa.
            Garzón, aquel que antes aprendió la lección, observa como van cayendo uno tras otro quienes intentan poner un poco de orden en este país corrupto y salpicado por los políticos hasta en los tribunales.
            Mañana es luna llena. Voy a preguntarle si es ella la que, en esos días de hombres lobos y almas enamoradas, ha recibido la visita de los fiscales para convertirse de lobos en corderos. Muchos amigos míos no habrían pisado la cárcel si hubieran ido antes a visitarte. ¿No les cobrarás dinero y por eso solamente pasa con las personas influyentes, ricas e importantes?
            Si no se hubieran llevado cruda, y por la cara, nuestra pasta tendríamos que reír a carcajadas. Yo voy a olvidar las cuatro reglas y a casarme con un jugador de balonmano, antes que Gallardón prohíba el matrimonio entre personas que compartimos sexo.
            Buscaba en el diccionario la palabra fiscal y se ha cerrado de golpe, casi me engancha dentro la mano… Si quieres trepar aprende a callar. Y solamente la han llamado a declarar…


                                              

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