viernes, 31 de enero de 2014

LA INFANTA, EL ABORTO Y LOS SINDICATOS
Tres temas que permiten a Pinocho preparar despidos más baratos y cambiar los conceptos del IVA.
Si hay tanto vividor suelto, ricos hasta hartarse y políticos a sueldo, es porque tenemos medios para arreglar la pobreza y el desempleo. Aún hay esperanza, aunque hay que conseguir repartirlo primero.
                                   

            Últimamente me siento raro porque estoy muy criticón, como un abuelo cascarrabias que debo ser, y en algunos casos percibo una cierta tendencia a aposentarse en mi cerebro ideas que siempre he considerado de derechas y peligrosas. También me pasa que algunas veces hablo con la televisión y contesto a algún político, o a algún tertuliano, con malos modos y eso me pone en camino de visitar un médico especialista en percibir la realidad pues hablo con alguien que sé que no me oye…
            De las cosas que me impresionan y no puedo menos que criticar destaco tres, porque nos tienen entretenidos:
            Estoy hasta los mismísimos del paseillo de la infanta, estoy arrepentido de que la hayan llamado como imputada, nos va costar una pasta gansa en seguridad y va afectar a la cordura de muchos españoles cuando la oigamos mentir como persona que no domina las cuatro reglas pero ama a su esposo, al que es sumisa y fiel. Si no es seguro su paseo por una cuesta con 500 policías me imagino que no volverá a salir a la calle en su vida. Pobrecilla… además de poco ilustrada en números quedará recluida de por vida a sus quehaceres de ama de casa… por su seguridad.
            El proyecto de ley sobre el aborto esta haciendo salir del armario a mucho cura cumplidor y a mucho PPero y seguidores varios de la doctrina del papa Paco. El que no se ha dignado salir del armario es Pinocho que anda intentando mirar para otra parte, y articular una nueva tuerca para la reforma laboral, mientras nosotros hablamos de la malformación del feto. Una ley que ha aceptado como normal la sociedad (exceptuando aquella aclaración innecesaria de las jóvenes no mayores de edad en conflicto con sus padres) es cuestionada por los meapilas de turno para regocijo de experimentados elementos en acabar con los derechos sociales adquiridos.
            Los sindicatos me tienen abochornado. Esta idea es de las que me hacen daño porque me hace sentirme mal, muy mal. Han dilapidado fondos sociales que han dedicado a otros fines, se han envuelto en una burocracia que les aleja de los ciudadanos, les pillan en robos inocentes que no cometería un avezado capitalista, intentan poner cara de no haber roto un plato cuando están saturados de irregularidades. Leo actuaciones de representantes del CC.OO. y UGT en los consejos de algunas empresas, como Bankia: son absolutamente impresentables y parece que sea culpa del que cogió las propinas y cerró los ojos para que los otros sacarán camiones cargados de billetes de 500. El sindicato ni siquiera pasaba por allí para dar cuenta de que sus representantes han callado y cobrado…
            Tanta economía sumergida, con números y todo, y nadie hace nada. Tantos diputados, una plaga entre autonomías, Congreso y Senado y nosotros sospechando de sus manos largas. Tantos familiares y amigos atados de por vida al pesebre del sueldo fijo cuando el país se deshace en contratos temporales. Tantos viajes en primera o en avión privado cuando nos cargamos los comedores escolares o la atención a los ancianos.
            Otro día os cuento mis irracionales pensamientos sobre la poca capacidad para aceptar la crisis de las personas y de lo exigentes que nos hemos vuelto cuando podemos disfrutar de los privilegios y prebendas aunque no sean del todo razonables.

                                                

            

1 comentario:

  1. Vale Elías, hoy has estado acertado y comedido. Por otro lado me encanta ver que no soy el único que de vez en cuanto se cabrea y habla para el político o tertuliano que acaba de decir una estupidez por la tele y que no me va a oir porque encima quien me oye es la que tu sabes y ya me tiene muy visto y muy oído.

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