domingo, 9 de febrero de 2014

ABAJO LA REFORMA DEL ABORTO
Andaba acabando un libro e iba acelerado. Gracias por no echarme de menos.
Unos muertos en Ceuta y una infanta muy, muy cortita, pasaron por la semana.

                       Al menos 13 inmigrantes muertos muertos al intentar pasar a España por Ceuta           

            Cinco días sin escribir en el blog. Hacía mucho tiempo que no me desligaba de esta manera. Gracias por no echarme de menos, así puedo faltar más días y vaguear en mi sofá. Esta semana andaba con el trabajo atrasado y ha tenido que correr para acabar un proyecto que tengo entre manos de una publicación. He acabado hoy, ya os contaré como va.
            Ayer me acerqué a una de esas manifestaciones contra la reforma de la ley del aborto. Éramos unos 2000 de 200.000, un 1 %, si se entera Gallardón se apunta el 99 % y obtiene un apoyo abrumador. Me acerqué porque esas ciento y pico mil mujeres que desean abortar cada año es un número ingente de problemas y sufrimientos. Me acerqué porque es incomprensible que, con la que está cayendo, estos del PP se dediquen a mover aquellas cosas que nadie les pide. Creo que cuatro padres han pedido la enseñanza en castellano y somos siete millones de personas, la inmersión lingüística ha funcionado y meter la nariz ahí es tener ganas de complicar las cosas. El poder abortar si piensas que no hay aún vida humana formada en un feto de pocas semanas creo que merece el respeto de las personas y cuatro curas rancios, que no se quedarán embarazados, no tienen derecho a intentar decidir por cada mujer que se enfrenta a la decisión de interrumpir su embarazo.
            En la manifestación había muchas personas mayores y bastantes jóvenes. Eran grupos de jóvenes de los que llaman alternativos. Eché en falta a los que van de normales o de pijos porque muchos de ellos también desearán poder decidir si se encuentran con un embarazo no deseado. No podemos dejar que nos engañen con la malformación del feto, no podemos conformarnos con un voto secreto en el parlamento, tienen que saber que las mujeres tienen derecho a decidir sobre su maternidad y, a ver si se enteran, a nadie le gusta abortar y menos en una sociedad en la que hay peperos y curitas que se permiten el lujo de llamarlas asesinas mientras comen junto a los banqueros que atesoran lo que les falta a los que se mueren de hambre.
            Solamente dos párrafos más:
            Estoy harto de que se queden siempre en la valla de Melilla o en las aguas de Lampedusa, los problemas están allá abajo, en el Àfrica subsahariana y allí es donde deberían llegar ayudas para que estas personas no tengan que morir en el camino hacia un sueño que en muchos casos acabará durmiendo en la calle y recogiendo cartones. Qué hipocresía, echarse las manos a la cabeza con cuatro muertos (muy respetables) e ignorar los millones de personas que mueren de hambre en el olvido porque no salieron de su país para hacernos pasar vergüenza ante una valla llena de cuchillas. Me siento racista, me siento mal y sé que esos valientes que lo dejaron todo para buscar un sueño, que no querría el peor tratado de nosotros, no merecen morir ahogados delante de unos policías que tienen sus armas cargadas con pelotas ocupando sus manos en lugar de nadar para ayudar a los náufragos.

Ojo: Ya os lo decía hace días, tenemos una infanta que no sabe las cuatro reglas pero que además no se entera ni de las condiciones de las personas que trabajan en su casa. Suspendamos a quienes le dieron los títulos. ¡Vaya con el amor a su marido, le quiere cargar todos los muertos! Yo Urdangarín preferiría que me quisiera menos…


            

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