Tenemos paro, miseria, contratos basura, recortes múltiples…
no inventemos nuevos enfrentamientos, ya tenemos suficientes.
Creo que aprender catalán, para quienes vivimos en Catalunya,
es muy importante y da muchas más oportunidades de trabajo a los jóvenes de los
barrios.
Ya
os comenté que en la transición defendí que los alumnos dominaran las dos lenguas
pero que la lengua vehicular de cada centro fuera la que mayoritariamente
tuvieran sus alumnos. Esta idea quedó desbordada por la presión mediática y el
poder político en poder de CiU. Aquello de que las personas tenían derecho a
aprender en su lengua materna quedó validado solamente para una parte de la
población que se convirtió en la propietaria de la lengua de la enseñanza.
Los
años permitieron imponer como lengua vehicular el catalán porque era la lengua
débil, en peligro de extinción, a la que había que defender como símbolo de
identidad del país. Los padres castellano parlantes pensaron, con sabiduría,
que el castellano ya lo aprendían en casa y que el catalán sería un buen
equipaje para buscar trabajo en cualquier sitio que implicase trato con el público:
oficinas, bancos, tiendas, bares, juzgados, ayuntamientos, empresas públicas….
Muchos trabajos donde el jefe, que es el que manda, preferirá tener a una
persona que domine los dos idiomas para atender a cada cliente en su lengua.
Esta
postura de los padres es la que he defendido los últimos veinte años que llevo
trabajando en Catalunya. Los jóvenes de los barrios tendrán más oportunidades
para acceder a trabajos más cualificados si dominan ambas lenguas y la inmersión
lingüística consigue que la mayoría de los alumnos se expresen en castellano y
en catalán (con dificultades para ambos en la que no es su lengua materna).
Centros de castellano parlantes serían un error que separaría a la población y
tendería a formar guetos para nada deseables.
La
inmersión lingüística ha logrado convencer a ambas partes de su bondad y está
plenamente consolidad en toda Catalunya. Ponerse en contra de la realidad y de
la necesidad es de personas que para nada entienden este país y que buscan más
su protagonismo y la uniformidad de su España franquista que solucionar los
problemas de la enseñanza. Los profesores y los Centros ya se encargan de
preservar la integración de las personas con dificultades para dominar el catalán,
cambiando de idioma o habilitando atenciones individualizadas. No olvidemos la
cantidad de personas inmigrantes que ha llegado en los últimos años,
principalmente africanos, sudamericanos y de Europa del este, y que han sido
integrados por el sistema.
Creo
que existen personas en España que nunca aceptarán que un catalanoparlante
piensa y habla en su idioma como el lo hace en castellano y con los mismos
derechos. Obligar a una persona a expresarse en una lengua que no es la propia
supone un esfuerzo tremendo y esto debemos aceptarlo para todos, también para
los catalanes. No es falta de educación expresarse en la lengua que piensas si
estás en tu país, otra cosa muy distinta es el mesianismo que intenta formatear
a una sociedad que mayoritariamente no es catalanoparlante.
Han
levantado en armas a la sociedad con un problema que no existe en nuestras
ciudades porque los castellano parlante y los inmigrantes aceptan el sistema
que funciona en estos momentos. Si teníamos pocos enfrentamientos vienen cuatro
gatos a provocar más y dar vuelos a los menos transigentes de la sociedad para volver
a consignas separatistas descalificantes.
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