domingo, 23 de septiembre de 2018


LOS JUECES EN EL PUNTO DE MIRA
Sabemos que la justicia nunca ha sido igual para todos.
Es distinta para los de cuello blanco y para los roba gallinas.
Urge la reforma cuando afecta a políticos o a personajes poderosos.
                              Resultado de imagen de fotografias de la justicia ciega

            Es un hecho que nuestros jueces tienen una mentalidad, en general, conservadora y que en las altas esferas dependen de los partidos políticos. Tenemos la impresión de que debería cambiarse de arriba (desde el rey) abajo (a los partidos judiciales) y modernizarse para que los juzgados introduzcan los miles de kilos de papel en los ordenadores. No puede admitirse la lentitud de la institución que castiga a quienes no tienen unos buenos abogados defensores que busquen los vericuetos que les pongan a salvo de la trena.
            La dictadura nos dejó los mismos jueces que tenía y la evolución de la institución ha mejorado la actitud de la mayoría de los jueces pero sigue siendo un reducto de personas conservadoras y clasistas con excesivas muestras de machismo. Creo que la idea del 78 era ocupar los cargos del Supremo, y otros importantes, con personas designadas por los partidos políticos que eligiera la ciudadanía. Esto tenía connotaciones políticas pero ayudaba a acabar con el excesivo poder que el franquismo tenía en dicha institución. Mal… pero fue una idea para salir de aquella mierda que arrastrábamos durante 40 años.
            La institución no se ha democratizado, las oposiciones son clasistas por los años de preparación que requieren y excesivamente memorísticas, sin tener en cuenta otros aspectos de la personalidad de las personas (el mal de las oposiciones). Los cargos importantes los controla la derecha al igual que el poder político y las leyes que obligan a los jueces siguen careciendo de la adaptación necesaria al momento que vivimos. Un cambio de algunas leyes que permiten excesiva complacencia con los poderosos y la derecha del país parece necesaria, al igual que un sistema de selección para los ascensos en los que tenga prevalencia la opinión de los propios jueces (con el peligro que tiene su mayoría derechona).
            La prensa, la voz del amo, airea hasta la saciedad casos mediáticos convirtiéndoles en una juerga en la que los penados no desearían participar. Deben exigir el cambio de las leyes (con la mesura necesaria y dejando espacio a tener en cuenta la situación de los procesados) y denunciar a los jueces que no respeten la legalidad vigente. Poner en ridículo a quienes aplican las leyes existentes no parece el camino mejor para ir avanzando con los cambios.
            Son 5.500, casi la mitad de la media europea, y todos tienen su forma de pensar aunque en la mayoría de los casos callan. Alguno se cree con derecho a mandar a la mierda el sistema judicial español por las manifestaciones de 5 o seis de esos jueces a los que se puede pedir que dejen de hacer el gilipollas pero no que sean representativos de todo el conjunto. 5 de 5000… echen cuentas.
            La ley antiterrorista y la ley mordaza están haciendo mucho daño a la justicia, es hora de darse prisa en ponerlas en la papelera. Los corruptos, que mangan dinero público, necesitan una dura ley que no admita abogados  listillos que dejen a los chorizos de cuello blanco forrados y esquiando en Suiza…


Nota: lo de Casado no tiene que ver con estas líneas, es un insulto a todas las personas del mundo mundial. Si un sujeto cómo este, tan listo de acortar su carrera hasta límites inverosímiles y cepillarse un máster con las carátulas de sus trabajos, está en política... apaga la luz. Si además escuchas sus brillantes soluciones para los de abajo podemos temblar porque lleva camino de acupar la casa de Sánchez. ¡¡¡Pais!!!

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